La capital grancanaria vive dos tendencias aparentemente
contradictorias, pero complementarias que responden a una misma realidad: pese
al aumento de los precios de la vivienda, el número de transacciones
inmobiliarias sigue al alza. Según los datos del Ministerio de Vivienda y
Agenda Urbana, el año 2025 fue el segundo en número de compraventas (4.129)
desde la burbuja inmobiliaria que se infló en el cuatrienio formado por los
años 2004 y 2007. De esas 4.129 operaciones, un total de 3.980 fueron viviendas
de renta libre (96,4%), mientras que 149 eran protegidas (3,6%). En cuanto a su
estado, solo 531 eran nuevas (12,9%), mientras que las 3.598 eran de segunda
mano, lo que supone un 87,1%.
La apuesta por la vivienda como un refugio seguro para la inversión y la falta de un impulso más decidido a la construcción pueden explicar esta evolución alcista, que corre en paralelo al incremento de los precios. Hay que tener en cuenta que en el pico de la burbuja, el precio medio de cada transacción en la provincia de Las Palmas -los datos de los precios que maneja el Ministerio de Vivienda no bajan a este nivel de detalle hasta el ámbito municipal- estaba en torno a 158.000 euros, mientras que en estos momentos ya ronda los 200.000 euros, lo que implica una barrera casi infranqueable para una población en la que el salario medio apenas alcanza los 2.000 euros brutos mensuales.
Las Palmas de Gran Canaria no está entre las ciudades que
ya superan las compraventas de 2006, en pleno bum inmobilario, y entre las que
sí se encuentran grandes ciudades como Sevilla o Bilbao, de acuerdo a la
información publicada por el periódico El País el pasado 12 de marzo.
Sin embargo, la capital sí apunta el despertar de un
interés creciente por la compraventa de viviendas. De hecho, las 4.129
transacciones contabilizadas por el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana
hacen de 2025 el sexto año con más operaciones de compraventa de viviendas de
las dos últimas décadas. Desde 2004, solo han superado en número de
transacciones inmobiliarias a 2005 los años 2022 (4.276) y, sobre todo, los
cuatro años que inflaron la burbuja inmobiliaria, esto es, 2007 (6.272
operaciones), 2004 (7.029), 2005 (7.287) y 2006 (7.482).
Todavía hay margen de crecimiento para igualar aquella
inflación que derrapó hasta hacer estallar la crisis inmobiliaria del periodo
2008-2014, pero la tendencia alcista se consolida. Hay que tener en cuenta que
la compraventa de casas sigue creciendo por tercer año consecutivo en Las
Palmas de Gran Canaria. Entre 2023 y 2024 se disparó un 13%; y entre 2024 y
2025 volvió a crecer un 4%.
El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria está
apostando por la construcción de nuevas viviendas para aumentar la oferta y
reducir precios, pero sobre todo confía en la declaración del municipio como
zona tensionada. Aunque esta medida está pensada para limitar los precios del
alquiler, se considera que establecer topes facilitaría el acceso al
arrendamiento, lo que a la larga produciría un alivio de la tensión sobre la
compra y, por tanto, una posible disminución de la necesidad de acceder a la
condición de propietarios.
No obstante, el portal inmobiliario Idealista ha
advertido de que todos los mercados que se han declarado tensionados y están
aplicando controles de precios han visto cómo la oferta de viviendas
disponibles para alquiler permanente caía a doble dígito. La mayor caída se
produjo en Pamplona (-26%), seguida por A Coruña (-21%), Lleida (-20%),
Barcelona (-15%), San Sebastián (-15%), Tarragona (-14%) y Bilbao (-10%). En
Girona el porcentaje de caída se queda en el 6%. La única excepción dentro de
estos mercados la constituye Vitoria, donde se han incrementado un 8%.
La otra medida que está en discusión, en los ámbitos autonómico y estatal, es la referida a la limitación de la compra de viviendas por parte de extranjeros. De acuerdo al Ministerio de Vivienda, la adquisición de casas por parte de foráneos residentes ascendió a algo más de un 12% del total de operaciones contabilizadas en el ámbito provincial. Ellos pagan un 6% más que los canarios por transacción (211.106 euros frente a 199.760 euros de media), lo que eleva los precios del mercado.
Según informó el Consejo General del Notariado, «el precio medio pagado por extranjeros no residentes aumentó un 8% interanual, mientras que el de los extranjeros residentes se incrementó un 10,3%. El comprador nacional se situó entre ambos, con un crecimiento del 9,1%» en el periodo comprendido entre el primer semestre de 2024 y el de 2025 y a nivel autonómico (Canarias7, texto do jornalista Javier Darriba)

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