
"Porquê discutir o estado da economia mundial na famosa Sala Oval da Casa Branca, se o podem fazer enquanto se deliciam com um hambúrguer? Terá sido esta a ideia de Barack Obama, presidente dos EUA, e do seu homólogo russo, Dmitri Medvedev, quando recentemente decidiram juntar-se à mesa, rodeados de 'gente comum', numa hamburgueria de Washington". Leia este texto do Correio da Manhã, da jornalista Joana Domingos Sá, para perceber do que estou a falar...
Quem sabe se estes dois "funcionários" não vão usar "informação privilegiada" (que piada esta conversa da treta da mediocridade idiota...) e que os jornalistas não vão seguir as páginas do Twitter dos dois políticos que até se lixam? É comer e calar. Diz o El Pais num texto do jornalista António Caño, que "adiós al teléfono rojo. Barack Obama y Dimitri Medvédev han decidido sustituirlo por Twitter. El viejo instrumento, mitad realidad mitad ficción, que conectaba directamente a la Casa Blanca y al Kremlin en los sombríos años de la Guerra Fría para contener in extremis el estallido de un conflicto, ha dado paso al mucho más festivo y transparente nuevo medio de comunicación descubierto por el presidente ruso en su gira por el Silicon Valley. Medvédev se interesó por los secretos del iPad, del iPhone 4 y otros instrumentos surgidos de la creatividad de Apple, se entrevistó con cerebros de la universidad de Stanford, conoció las peculiaridades del modelo empresarial de Google en Cupertino y aprovechó su visita a Twitter para abrir su nueva cuenta @KremlinRussia. Obama, que tiene la suya desde hace tiempo, le invitó a utilizar a partir de ahora este sistema para profundizar su relación. Medvédev discutió, por supuesto, con Obama y con sus principales asesores asuntos relevantes de la actualidad internacional. Pero el interés despertado por su estreno en Twitter, además de una prueba de la influencia alcanzada por las redes sociales y los nuevos vehículos de comunicación, es un indicador de que, en lo que respecta a la política, las relaciones entre Estados Unidos y Rusia van como la seda. "Hemos hecho progresos que hubieran sido impensables hace solo 17 meses", cuando Obama asumió el cargo, dijo el presidente estadounidense. Desaparecido el escudo antimisiles europeo, firmado el nuevo START para la reducción de armas atómicas, aprobadas las sanciones a Irán y coordinados los esfuerzos ante otras crisis, como la de Corea del Norte, Obama y Medvédev certificaron la amistad que les une -el éxito de la "reprogramación", como se ha dado en llamar a este proceso- y su voluntad de extender esa colaboración a las inminentes reuniones del G-8 y del G-20, que comienzan hoy en Toronto.