A presidente do Conselho de Finanças Públicas diz que é preciso analisar se há funcionários públicos a mais e se estão a trabalhar no sítio certo, antes de avançarem os despedimentos. Para Teodora Cardoso, os cortes nas pensões podem tirar credibilidade ao sistema.
segunda-feira, abril 29, 2013
Pensionistas podem ficar com menos de metade do subsídio de
Muitos pensionistas podem ficar com menos de metade do subsídio que será pago em Novembro. Os mais prejudicados vão ser os que têm pensões mais elevadas. Em causa estão as novas taxas de retenção na fonte de IRS, depois do chumbo do Tribunal Constitucional que obrigou o Governo a repor parte de um subsídio que não estava previsto no Orçamento do Estado para este ano
Novos cortes deixarão Saúde, Educação e Segurança Social em risco
O Governo volta a reunir-se amanhã para aprovar novos cortes que compensem o chumbo do tribunal constitucional. Saúde, Educação e Segurança Social deverão ser as áreas mais atingidas. Os especialistas alertam que com tantos cortes o risco de colapso destes sectores é cada vez maior
Denúncia do embuste científico: el estudiante que salvó al mundo de la austeridad...
Segundo
o El País, "cuando la deuda
de un país supera el 90% del PIB, el crecimiento de la economía es inviable. El
aserto, nacido de dos cerebros de Harvard y sobre el que se asientan las
políticas de austeridad que están a punto de dinamitar los pilares del Estado
de bienestar en medio mundo, ha resultado tan falaz como las armas de
destrucción masiva que sirvieron para justificar la invasión de Irak. “Es
exagerado hacer la comparación, pero acepto la analogía porque es cierto que se
están adoptando políticas a partir de premisas que son falsas”. Quien habla es
Thomas Herndon, el estudiante de 28 años que, en su camino para sacarse un
doctorado en Economía en la Universidad de Massachusetts, ha desenmascarado la mentira macroeconómica más significativa de
los últimos años, y sobre la que EE UU y Europa se han apoyado en su campaña
por la austeridad fiscal y el recorte drástico del gasto. Herndon cuenta que se
frotaba los ojos al cruzar los datos de su trabajo ordinario de carrera con los
del hipercitado
informe de los profesores de la prestigiosa Universidad de Harvard
Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff. Los errores eran básicos. De hecho, al
principio pensó que el equivocado era él. No podía ser que dos reputadas
eminencias hubieran podido pasar por alto cosas así. El estudio que está en el
centro de la controversia global lo publicaron Reinhart y
Rogoff en la American Economic
Review en 2010. Ahí defienden cómo el crecimiento cae de golpe
cuando la deuda pública de un país supera el 90% del PIB. Reinhart, nacida en
La Habana (Cuba) hace 57 años, fue economista jefa durante tres años del
difunto Bear Stearns, la primera víctima de la crisis financiera. Eso fue en
los años 1980, antes de ocupar varios cargos en el Fondo Monetario
Internacional (FMI), donde llegó a ser la número dos en el departamento
de investigación antes de llegar a Harvard. Rogoff, de 60 años, fue su jefe en
el FMI, donde tuvo un sonado encontronazo con Joseph Stiglitz a cuenta de la crítica que el premio Nobel hizo de esa institución
en su libro El malestar en la globalización (2002). No fueron pocos los
políticos que echaron mano del trabajo para defender que se pase la podadora al
gasto para volver a la senda de un crecimiento sano y robusto. Entre ellos,
Paul Ryan, el candidato republicano a la vicepresidencia de EE UU. También el
comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, y el expresidente del Banco
Central Europeo Jean-Claude Trichet. Ninguno cuestionó la metodología del
trabajo, ni sus datos, como hizo el joven Herndon.
“Estaba
convencido desde el principio de que algo iba realmente mal con el estudio. Y
cuando me llegaron los datos [los autores le mandaron las tablas de Excel que
utilizaron, a petición del estudiante], se confirmaron mis sospechas”, relata
Herndon. El joven estudiante, criado en Austin (Texas), de padre texano y madre
de Hong Kong, al que le gusta tocar el bajo, le pasó las tablas a su novia,
Kyla Walters. Ella tiene un doctorado en Sociología y gracias a su trabajo de
investigación está muy acostumbrada a cruzar números. “No creo que te estés
equivocando”, le respondió. El siguiente paso fue acudir a Michael Ash y Robert Pollin,
dos de sus profesores, que ahora le cubren las espaldas, pero que en un primer
momento se mostraron más bien incrédulos. Lo que no logró anticipar Herndon, ni
tampoco Ash y Pollin, es lo que venía a continuación. Hay economistas que les
han llamado para emprender con ellos una batalla contra la idea de que el alto
endeudamiento frena el crecimiento. Pero hasta ahora ni un solo dirigente
político se ha puesto en contacto con el trío para conocer su teoría. Aun así,
el estudiante señala que el trabajo “está empezando a marcar la diferencia en
los círculos de decisión política”. Cita, por ejemplo, el blog de John Taylor. El reputado economista
por Stanford asegura que el error puesto en evidencia por el joven influyó en
la decisión de los ministros de Finanzas del G-20 para omitir en su comunicado
de la semana pasada una referencia al nivel de endeudamiento.
En
el origen del fiasco está un encargo convencional de los profesores. Pidieron a
los alumnos que emularan resultados estadísticos de estudios ya publicados. Él
eligió el estudio de Reinhart y Rogoff porque, “aunque era poco atractivo”, le
pareció oportuno vistas las dificultades que tienen Europa y EE UU para salir
del agujero de la recesión y del impacto de las políticas que se están
adoptando en los países. Los profesores de Harvard ahora cuestionados le
facilitaron en enero todo el material que necesitaba para descifrar el estudio
y le dieron libertad para publicar lo que quisiera. “Vi el error muy rápido”,
dice Herndon. A comienzos de abril, Reinhart y Rogoff admitieron que habían cometido algunos fallos a
la hora de codificar las cifras. Pero siguen defendiendo su metodología e
insisten en que existe una clara correlación entre alto endeudamiento y lento
crecimiento. “Este lamentable desliz no afecta al mensaje central”, dicen en
una nota.
Herndon,
que habla siempre en plural, admite que criticar el trabajo de los dos
profesores de Harvard “es lo más fácil” y no cree que hubiera una
intencionalidad cuando omitieron ciertos datos, como el hecho de que Australia,
Canadá y Nueva Zelanda crecieran en periodos de alto endeudamiento, o se
equivocaran en alguna suma al introducir mal las órdenes en la celdilla de
Excel. Pero está convencido también de que la teoría no puede replicarse,
porque está mal planteada. Y apoya que se adopten políticas de estímulo para
salir de la recesión. “La austeridad es contraproducente, crea sufrimiento”.
El
joven no se declara ni conservador ni liberal; dice que no le gustan las
etiquetas. Pero sí parece tener muy claro que “es falso decir que el alto
endeudamiento es malo”. Por eso cree que lo que deben hacer los dirigentes es
ver las circunstancias específicas en las que la deuda puede ser efectiva en un
escenario de recesión. Su prioridad ahora, comenta, es terminar el segundo
semestre y recopilar ideas para su tesis final.
De
momento se está dedicando con sus profesores a publicar los primeros hallazgos
para después seguir desarrollando el trabajo a lo largo del verano, integrando
mejoras estadísticas. Y entre clase y clase busca tiempo para conceder
entrevistas e incluso acercarse a Nueva York para verse con Stephen Colbert, el
conductor del programa satírico The Colbert report. Colbert le dedicó esta
semana dos espacios a su trabajo, lo que muestra hasta qué punto está caliente
el debate. En el primero se dedicó a mofarse de los profesores de Harvard y de
los que se apoyaron en su estudio para aventurar “una nueva crisis económica
alimentada por la deuda”. “¿Sabes que has enfadado a mucha gente en el campo de
la austeridad, importantes y muy poderosos?”, le preguntó después. “La
Universidad me cuida mucho”, le respondió. Herndon admite no estar preparado
para la avalancha mediática. “Ni siquiera tenía una buena foto”, comenta. Y las
siglas con las que los tres autores firman el trabajo, HAP, tomada de la
inicial de sus apellidos, ha inspirado ya una expresión entre los estudiantes:
“To get happed”, que alguien te señale los errores. El joven cree que su
experiencia hará que los estudiantes presten mucha más atención a la hora de
comprobar una y otra vez los resultados de sus trabajos. “Serán mucho más
cuidadosos”. Como le dijo Colbert, la pareja de Harvard no se dio cuenta de los
errores porque no hay nadie por encima de ellos que les revise sus estudios.
Ahora, como señala Kyla, su chico tendrá menos tiempo para practicar música,
pero sus perspectivas de trabajo han mejorado"
Opinião: "Austeridade perde um artigo de fé"
"Em 1816, a
dívida pública líquida do Reino Unido atingiu os 240% do PIB. Este foi o legado
orçamental de 125 anos de guerra contra a França. Que desastre económico se
seguiu? A revolução industrial. No entanto, Carmen Reinhart e Kenneth Rogoff,
da Universidade de Harvard, argumentam que o crescimento diminui drasticamente
quando o rácio dívida/PIB ultrapassa os 90%. A experiência do Reino Unido no
século XIX é uma excepção marcante, porque assinalou o início da melhoria
consistente dos padrões de vida que caracterizam o mundo em que vivemos.
Mark
Blyth, da Brown University, refere que os grandes economistas do século XVIII,
como David Hume e Adam Smith, alertaram para os perigos da dívida pública
excessiva. O Estado britânico, frequentemente envolvido em guerras, ignorou
esses alertas. Entre 1815 e 1855, por exemplo, os juros da dívida representaram
perto de metade do total da despesa pública do Reino Unido. Mesmo assim, o país
conseguiu crescer e estancar a dívida. No início da década de 1860, ficou
abaixo dos 90% do PIB.
Thomas
Herndon, Michael Ash e Robert Pollin, da Universidade de Massachusetts em
Amherst, criticam três aspectos específicos das conclusões dos Profs. Reinhart
e Rogoff: um erro de codificação simples, omissão de dados e procedimentos de
agregação estranhos. Os Profs. alegam que após a correção o crescimento médio
anual desde 1945 nos países desenvolvidos com dívida superior a 90% do PIB foi
de 2,2%, comparando com 4,2% quando a dívida é inferior a 30%, com 3,1% quando
se situa entre os 30% e os 60%, e com 3,2% quando oscila entre 60% e 90%. Ambos
aceitam os erros de codificação, mas rejeitam a crítica relativa à agregação.
O
seu trabalho sustenta a teoria de que um crescimento mais lento está associado
a níveis de dívida mais elevados. Mas uma associação não é uma causa. Tomemos o
exemplo do Japão: serão os elevados níveis de dívida a causa do seu crescimento
lento ou uma consequência? Inclino-me mais para a segunda hipótese. E serão os
elevados níveis de dívida no Reino Unido a causa do crescimento lento actual?
Não. Antes da crise, a dívida pública líquida do Reino Unido apresentava o
rácio face ao PIB mais baixo dos últimos 300 anos. O aumento da dívida do Reino
Unido releva do crescimento lento ou, mais concretamente, da causa desse
crescimento lento: uma enorme crise financeira.
Na
sua obra-prima, "This Time is Different", os Profs. explicam como o
aumento da dívida privada pode levar a crises financeiras que, por sua vez,
geram recessões profundas e retomas fracas, além de fazerem disparar os níveis
de dívida pública. O aumento da dívida pública é consequência do crescimento lento,
e este um resultado da crise. Não se pretende com isto descartar a causalidade
bilateral, mas o impulso parte dos excessos financeiros privados para chegar à
crise, ao crescimento lento e aos elevados níveis de dívida pública, e não o
inverso.
Geralmente
podemos ignorar as consequências macroeconómicas da austeridade orçamental: ou
a despesa privada é robusta ou a política monetária é eficaz. No entanto,
depois de uma crise financeira, é provável que surja um elevado excedente de
poupança privada, mesmo quando as taxas de juro estão perto de zero. Nessa
situação, é contraproducente introduzir austeridade orçamental no imediato,
pois vai conduzir a economia a uma recessão profunda, obtendo apenas uma
redução limitada no défice e na dívida.
Estou
preocupado com a influência intelectual a favor da austeridade exercida pelos
profs. Reinhart e Rogoff, pelos quais tenho profundo respeito. A questão aqui
não é sequer a direcção da causalidade, mas os custos de tentar evitar elevados
níveis de dívida pública no rescaldo de uma crise financeira. No último
relatório do FMI sobre as Perspectivas Económicas Mundiais, lê-se que o apoio
orçamental directo à retoma tem sido excepcionalmente fraco. Assim, não é de
admirar que a retoma também seja fraca. A preocupação em torno dos elevados
níveis de dívida pública é uma das razões para este fraco apoio às economias em
crise.
O
artigo dos Profs.justifica essa preocupação. Os países da zona euro que não
podem financiar-se devem contrair. Porém, os seus parceiros podiam financiar a
despesa continuada ou compensar as suas acções com políticas próprias. Os que
tivessem margem de manobra, como os EUA e incluisve o Reino Unido, podiam - e deviam - ter seguido outro caminho. Como não
seguiram, a retoma tem sido ainda mais fraca e, por isso, o custo da recessão a
longo prazo será muito maior do que o necessário. Este foi um grande erro.
Porém, ainda não é tarde demais para reconsiderar" (Texto de Martin Wolf,
Económico, com a devida vénia)
Presidente do Tribunal de Contas diz que carga fiscal atingiu o limite
O Presidente do Tribunal de Contas diz que boas intenções só não bastam para a criação de crescimento económico. Guilherme D'Oliveira Martins salienta ainda que há um limite para os sacríficios pedidos aos portugueses.
Coelho desesperado chegar a um entendimento com o PS
O primeiro-ministro reafirmou a intenção do Governo de chegar a um entendimento com o PS sobre as medidas que permitam a Portugal fechar a sétima avaliação da troika. Pedro Passos Coelho fez esta declaração na conferência de imprensa conjunta com o homólogo irlandês
Primeiro-ministro garante que o Governo está a trabalhar com coesão
O primeiro-ministro garante que o Governo está a trabalhar unido nas medidas que vão substituir as normas chumbadas pelo Tribunal Constitucional. Na conferência de imprensa conjunta com o homólogo irlandês, Pedro Passos Coelho não quis falar do ambiente tenso no executivo.
Alemanha puxa orelhas a Barroso...
Li no Sol que "o presidente da Comissão Europeia lançou
a ‘bomba’: «Se é verdade que a política de austeridade está certa, penso que
atingiu os seus limites em vários aspectos, porque para uma política ser
bem-sucedida não tem apenas de ser bem desenhada. Tem de ter o mínimo de apoio
político e social», afirmou Durão Barroso, na segunda-feira, num debate em
Bruxelas. Para meia Europa, a afirmação prometia a mudança: «Era de austeridade
a chegar ao fim», titulou a Reuters; «Austeridade europeia perto do limite»,
avançou o Guardian. Na Alemanha, a Der Spiegel optou por observar que «depois
de se ter mantido nos bastidores durante grande parte da crise na zona euro»,
Durão Barroso mostra agora que «nem sempre deixa a sua identidade nacional de
lado». A reacção às palavras do português chegou também ao Parlamento
germânico: «Fiquei muito irritado», afirmou o porta-voz de Angela Merkel para
os assuntos orçamentais. «O desvio da consolidação orçamental na Europa é um
sinal fatal», disse Norbert Barthle, para quem a mudança de discurso de Barroso
mostra que «não se encara com seriedade a tarefa de reformar os
estados-membros». A própria chanceler germânica mostrou-se irritada quando
questionada sobre as afirmações do líder europeu. «Eu chamo-lhe consolidação
orçamental. Todos falam em austeridade, o que o faz soar como algo realmente
mau», disse Merkel. Cada vez mais pressionada pelos parceiros europeus para que
autorize uma flexibilização das metas orçamentais a vários estados membros –
incluindo a ‘gigante’ França –, Merkel teve mais uma prova que os seus aliados
internos não estão dispostos a aliviar a austeridade. E mostrou a quem dá
prioridade num momento em que está a cinco meses de ser escrutinada nas urnas".
Opinião: "Só falta remodelar o dr. Gaspar"
"Nas últimas duas
semanas, o discurso do primeiro-ministro mudou. A palavra crescimento entrou no
léxico de Pedro Passos Coelho. Pelos vistos, já não é impossível continuar o
ajustamento orçamental e, ao mesmo tempo, colocar no terreno alguns estímulos à
atividade económica. Mas Passos foi mais longe: remodelou o Governo, dando
posse a um novo ministro-adjunto, Miguel Poiares Maduro, que se tinha
manifestado antes por várias vezes contra a política de austeridade sem nenhum
contraponto seguida pelo Executivo — e a quem entregou a gestão dos fundos comunitários,
apesar das pretensões do ministro das Finanças em ficar com essa
responsabilidade. Também a nova secretária da Defesa, Berta Cabral, não escondeu
a sua incomodidade com as orientações políticas do Governo durante a campanha
eleitoral nos Açores. Passos mostrou também a sua irritação com o sector
bancário, a quem ameaçou, por o financiamento não estar a chegar às empresas, uma
realidade que tem dois anos e que até agora sempre negara. Finalmente, deu luz
verde ao ministro da Economia para apresentar o seu “memorando para o
crescimento e emprego”, contemplando oito pontos, entre os quais a descida do
IRC para estimular o investimento, o apoio às exportações e o reforço do
financiamento às empresas.
Ora estes sinais mostram que de duas, uma: ou o
primeiro-ministro mudou de opinião e está agora fortemente convencido da
necessidade de canalizar energias para apoiar o crescimento económico; ou então
está a dizer tudo isto à
contre-coeur e só o faz para calar
a boca da oposição e do seu parceiro de coligação, o CDS-PP, cada vez mais
desconfortável com o rumo que as coisas levam e que poderão conduzir a que
Portugal em 2014 entre no seu quarto ano de recessão. Vamos dar o benefício da
dúvida ao primeiro-ministro e acreditar que ele está convicto do que afirma.
Ora se isso é assim, então é preciso dar o passo que falta. E esse passo tem
duas etapas: a primeira é travar a aplicação de novas medidas de austeridade, pelo
menos sem serem acompanhadas de algum alívio fiscal para as famílias e
empresas. Manter o garrote fiscal nos níveis estratosféricos em que foi
colocado em 2013 torna impossível qualquer recuperação económica em Portugal
por muitos e longos anos, pela simples razão de que para haver crescimento não
bastam as exportações de 22 mil empresas: é necessário investimento e consumo
privado. Sem estes dois vetores, bem podemos acreditar no ministro da Economia,
que nos diz que em 2020 estaremos a crescer 2%...
Infelizmente, 2020 é uma ponte longe demais. O segundo passo
para que possamos acreditar no novo discurso do primeiro- ministro é que ele
concretize a remodelação que falta. E essa é a de Vítor Gaspar. O ministro das
Finanças, que está completamente desacreditado internamente pelos sucessivos
falhanços de todos os objetivos que traçou (défice, dívida, crescimento e
emprego), é o principal opositor a qualquer alívio fiscal e o talibã que
sustenta a necessidade de não só se continuar uma draconiana política de
austeridade, como de a reforçar se os resultados não forem alcançados (o que não
aconteceu nos dois últimos anos e também não acontecerá este ano). Manter
Gaspar nas Finanças e dizer que agora o Governo aposta no crescimento é uma
contradição insanável e o mesmo que nos pedirem para acreditar que o sol só
nasce todos os dias porque ele está no Executivo" (texto de Nicolau Santos, Expresso, com a
devida vénia)
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