El director general de la asociación Iata, Willie Walsh, matiza el riesgo para Europa a la vista de que gran parte de las compañías tienen cubierto hasta el 80% de su consumo a precios fijos. El precio de los billetes de avión va a subir mientras siga alto el del petróleo debido a la guerra en Oriente Próximo. El director general de la asociación de líneas aéreas Iata, Willie Walsh, estima que ese encarecimiento de los vuelos “se moverá entre el 8% y el 9%”, según ha afirmado en una conferencia celebrada en Lima (Perú). “Es inevitable que, si los precios del petróleo se mantienen altos, los precios de los billetes suban”, ha anunciado el representante del sector aéreo. El jet fuel soporta una extraordinaria subida del 115% en lo que va de año.
El barril de Brent se alzó por encima de los 101 dólares este jueves, cuando dos petroleros fueron alcanzados en aguas iraquíes, y el alivio que se esperaba con el anuncio de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) de una intervención histórica para equilibrar el mercado no surte efecto aún. El transporte aéreo tiene en el combustible uno de sus principales costes de explotación, que Walsh estima en un 25% sobre el total y en España, el presidente de la Asociación de Líneas Aéreas, Javier Gándara, alza hasta “el 30% independientemente de que se trate de una aerolínea de red o de una especializada en el tráfico punto a punto”.
En opinión del director de Iata, “el problema para las aerolíneas siempre ha sido la volatilidad, el ritmo al que fluctúa el precio del petróleo”. Escaladas fulgurantes hacen difícilmente asumible el impacto especialmente entre las compañías que carecen de coberturas sobre la volatilidad del precio del combustible. En Europa, se afirma desde Iata, las principales referencias del sector tienen coberturas a un precio fijo que van del 65% al 80% del consumo estimado en los próximos 12 meses. “Para una compañía aérea lo esencial es garantizarse una estabilidad en el coste del combustible”, explica el presidente de ALA, Javier Gándara.
Los instrumentos de derivados financieros y estrategias de cobertura (hedging) otorgan margen comercial a las aerolíneas que los tienen en un contexto de crisis energética. La compañía líder por tráfico en España, la low cost Ryanair, constituye uno de los ejemplos sobre este tipo de blindaje: un 80% de su consumo estimado hasta marzo de 2027 está cubierto a un precio de 67 dólares.
En el caso del grupo IAG, que engloba a Iberia, Vueling, British Airways y Aer Lingus, los derivados protegen hasta el 75% del consumo en el año en curso a precios estables, reduciéndose en los dos siguientes hasta caer al 20% en el tercero. Sus aerolíneas de bajo coste, como es el caso de Vueling, tienen la opción de llegar hasta el 80% a corto plazo. El holding que dirige Luis Gallego inició 2026 con una estimación de coste por combustible de 7.000 a 7.400 millones de euros, teniendo el 62% cerrado a precios fijos (El Pais)

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