El turismo canario
continúa mostrando señales de enfriamiento tras cuatro meses consecutivos de
caída interanual en la llegada de visitantes extranjeros. Pese a ello, el
Archipiélago conserva su peso como uno de los principales destinos
internacionales de España y cerró julio en el podio autonómico con 1,2 millones
de turistas. La pérdida de 8.195 viajeros respecto al mismo periodo del año
anterior también tuvo reflejo en la facturación turística, que volvió a
registrar un descenso, según la Estadística de Movimientos Turísticos en
Frontera (Frontur).
Menos turistas, menor desembolso total. Esa es la lógica cuando cae el número de turistas, aunque el turismo canario ha conseguido esquivar un batacazo en la facturación gracias al aumento del gasto medio por visitante. La alta demanda favoreció el mantenimiento de precios elevados en los servicios turísticos y el alza en los precios de los contratos con los turoperadores, lo que ha compensado, en parte, la pérdida de viajeros. La traducción de este equilibrio se refleja en el bolsillo de quienes llegan a las Islas: su desembolso diario creció, según los datos disponibles, al pasar de los 218 euros de hace un año a los 236 euros actuales. Es por ello que la mirada del Archipiélago se dirige ahora hacia la evolución económica de sus principales mercados emisores. Reino Unido y Alemania continúan siendo los grandes motores del turismo canario, con millones de viajeros que cada año marcan en su calendario su escapada a las Islas. La fortaleza de sus economías acaba teniendo un reflejo directo en Canarias. Cuando sus hogares recuperan confianza, aumenta la predisposición a viajar.
Bonanza económica
Precisamente Alemania se
mantiene como uno de los focos de atención del sector desde que la
incertidumbre internacional –con la tensión en el estrecho de Ormuz y las
decisiones de Donald Trump como telón de fondo– alimentara los temores sobre un
frenazo de la principal economía de la zona euro. Sin embargo, el segundo
semestre del año ha dejado señales más favorables. Y es que el producto
interior bruto (PIB) alemán creció por encima de las previsiones, impulsado por
una mejora de la demanda exterior.
Aunque el mayor gasto de cada uno de los turistas puede tener una lectura positiva también hay que tener en cuenta varios factores. El incremento de los ingresos turísticos debe medirse también frente a la evolución de los costes, tanto para los hogares como para las empresas. Uno de los indicadores clave es la inflación, que mide el aumento generalizado de los precios y permite valorar cuánto poder adquisitivo real hay detrás de ese crecimiento de ingresos. En julio se situó en el 3,4%, un nivel que reduce el impacto real del crecimiento de la facturación. Así, los ingresos turísticos recogidos por la Encuesta de Gasto Turístico (Egatur) alcanzaron los 2.188 millones de euros en julio de 2026, un 1,32% más que un año antes. Sin embargo, ese avance no supone que el sector haya ganado realmente 1,32 euros por cada 100 euros facturados. La subida de precios absorbe parte de ese incremento y se traduce en una menor ganancia real para las empresas turísticas.
Menos noches en el
Archipiélago
Otro dato relevante es el número de pernoctaciones. Los turistas gastan más, sí. Pero en un menor número de días, por lo que se ajustan a un presupuesto que, en realidad, no varía tanto con respecto al de años anteriores. Así, la duración media de los viajes en julio fue de 7,59 noches. Un año antes, el dato era de 8,24, por lo que las estancias se han reducido en un 7,9% (La Provincia, texto do jornalista Irene Mederos)

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