En un discurso a la nación en horario de máxima audiencia, el presidente de EE.UU. desvía la atención con críticas al régimen de Venezuela y también acusa a China de interferir en las elecciones que él perdió en 2020 ante Biden. Donald Trump ha revelado en un discurso a la nación que la CIA lleva años documentando la capacidad del régimen chavista para manipular elecciones mediante sistemas electrónicos. El informe desclasificado recoge planes atribuidos al aparato de Hugo Chávez y Nicolás Maduro para alterar resultados, sustituir datos reales por cifras manipuladas y hacerlo sin dejar rastros detectables en una auditoría convencional. También señala la participación de organismos de inteligencia venezolanos y sus vínculos con la tecnología electoral utilizada en el país.
El régimen del que formaba parte Delcy Rodríguez
no se limitó a perseguir a la oposición, controlar las instituciones y utilizar
los recursos del Estado para perpetuarse en el poder. Según la información
recopilada por la inteligencia estadounidense, también desarrolló o estudió
herramientas técnicas destinadas a condicionar el voto. En algunos comicios,
añade la CIA, el chavismo pudo imponerse mediante el control institucional, el
boicot opositor y la cooptación de adversarios.
Trump colocó a Venezuela en el centro de un discurso televisado dedicado a lo que describió como una crisis de seguridad electoral en EE.UU. Después de repasar la economía, la frontera, la guerra con Irán y la política petrolera venezolana, el presidente cambió de tono y anunció la desclasificación inmediata de documentos de la CIA, el FBI, el Consejo Nacional de Inteligencia y la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de las Infraestructuras, CISA. «Ningún país puede ser grande sin elecciones justas y honestas», dijo. «Hay que confiar en el país, porque sin confianza no puede haber grandeza. Es muy sencillo: no hay confianza, no hay grandeza».
Trump presentó la publicación como un ejercicio de
transparencia y no como un intento de desacreditar cualquier elección concreta.
«Nuestro propósito al divulgar esta información no es debilitar la confianza en
las elecciones, sino ganarnos esa confianza afrontando las vulnerabilidades y
corrigiéndolas muy rápidamente», afirmó. Según el presidente, los documentos
fueron reunidos por un grupo de transparencia de la Casa Blanca y por el
personal de la Junta Asesora de Inteligencia del Presidente, con la participación
de los responsables de las principales agencias.
«Esta noche anuncio la desclasificación y
publicación inmediata de información crítica de inteligencia que revela
vulnerabilidades estremecedoras en nuestra infraestructura electoral», dijo
Trump, con solemnidad, en un formato reservado para grandes anuncios. «Estas
pruebas muestran que el sistema electoral está peligrosamente expuesto a la
piratería, la explotación y la interferencia extranjera».
El presidente aseguró que la información había
sido «ocultada durante años» a los ciudadanos. Su discurso agrupó las
revelaciones en cinco asuntos: los sistemas de votación electrónica, las
operaciones de China, una investigación sobre registros electorales en
Míchigan, la presencia de extranjeros en los censos y los planes del régimen
venezolano.
El documento sobre Venezuela, que se puede
consultar online, es una nota de seis páginas preparada por la CIA el 29 de
junio de 2026. Su publicación fue autorizada en julio, con numerosas partes
todavía censuradas. El texto resume una selección de informes de inteligencia
obtenidos entre 2004 y 2020 sobre las capacidades venezolanas para manipular
sistemas electrónicos de votación.
La agencia señala que Chávez y Maduro mostraron
durante años un «interés sostenido» por alterar resultados electorales. La
información no constituye una revisión exhaustiva de todas las elecciones
venezolanas ni una conclusión coordinada por el conjunto de las agencias
estadounidenses. Es una evaluación de la CIA basada en documentos y fuentes
seleccionados.
El primer episodio detallado se remonta a las
elecciones presidenciales de 2012, en las que Chávez se enfrentó a Henrique
Capriles. Según fuentes citadas por la CIA, la Dirección General de
Contrainteligencia Militar, el Servicio Bolivariano de Inteligencia y el
Consejo Nacional Electoral colaboraron en un plan para manipular resultados
mediante máquinas previamente programadas.
La operación contemplaba instalar equipos
alterados en aproximadamente 300 centros electorales de zonas tradicionalmente
chavistas. El objetivo habría sido garantizar una ventaja de unos 1,5 millones
de votos. Chávez ganó finalmente por cerca de 1,6 millones. Según una de las
fuentes citadas en el informe, el presidente felicitó después a los
responsables por haber aplicado con éxito el plan.
En 2013, otro equipo de la CIA elaboró un análisis
alternativo denominado 'Devil's Advocacy' ('Abogado del diablo'). El estudio
describía cómo podría haberse ejecutado una manipulación de gran escala sin ser
descubierta. Señalaba como vulnerabilidades el control centralizado del Consejo
Nacional Electoral, el acceso de personas próximas al régimen, la concentración
de la tecnología y las limitaciones de la vigilancia opositora. Pero la propia
agencia aclaró que se trataba de un escenario plausible, no de una
determinación definitiva.
CIA: Métodos de manipulación
La información más reciente y técnicamente más
detallada llegó en septiembre de 2020, antes de las elecciones de la Asamblea
Nacional celebradas en diciembre de aquel año. Según la CIA, fuentes de
inteligencia informaron de que el régimen había desarrollado un método para
sustituir resultados auténticos por cifras fabricadas.
El sistema consistía en crear una segunda red de
máquinas virtuales capaces de imitar a los equipos electorales legítimos. Esas
máquinas podían reproducir los archivos de verificación digital enviados a la
base central, simular equipos reales favorables al oficialismo, sobrescribir
datos de máquinas que favorecían a la oposición y hacer que los votos alterados
parecieran proceder de dispositivos auténticos.
«Muchas personas han cuestionado si sería
realmente posible manipular electrónicamente los totales de votos o cambiar los
resultados de unas elecciones», dijo Trump. «Hoy publicamos documentos que
muestran que la CIA obtuvo información sobre un plan específico del régimen
corrupto de Maduro para hacer exactamente eso».
El presidente fue más lejos que el lenguaje
cauteloso del informe: «Conspiraron para amañar digitalmente las elecciones de
su propio país en 2020, y eso es lo que hicieron». Según Trump, la información
incluía «detalles precisos» sobre métodos para cambiar votos «de manera que no
pudiera detectarse ni siquiera con una auditoría, por profunda que fuera».
La técnica descrita habría permitido al Gobierno
venezolano seguir el recuento y ajustar los resultados en tiempo real durante
la elección y después de ella. Al reproducir las firmas digitales de las
máquinas auténticas, la manipulación podía superar los controles ordinarios de
auditoría.
El documento desclasificado también examina los
vínculos históricos entre el Gobierno venezolano y Smartmatic, la empresa de
tecnología electoral que durante años suministró máquinas y programas al país.
Una evaluación estadounidense de 2006 consideró que la adquisición de la
compañía norteamericana Sequoia Voting Systems por Smartmatic constituía una
amenaza «moderada» para los intereses de seguridad nacional de EE.UU.
Las autoridades estadounidenses obligaron
posteriormente a Smartmatic a desprenderse de Sequoia. La inteligencia recogía
relaciones entre directivos de la compañía, funcionarios venezolanos y miembros
de los servicios de seguridad del régimen. También mencionaba que técnicos
vinculados al Consejo Nacional Electoral disponían de acceso en tiempo real a
resultados y que el sistema centralizado ofrecía posibles vías para manipular
la votación.
El documento no afirma que Smartmatic realizara
operaciones fraudulentas en EE.UU. Tampoco demuestra que la empresa participara
en todos los planes atribuidos al régimen. De hecho, Smartmatic rompió
públicamente con Maduro en 2018, después de denunciar que las autoridades
venezolanas habían inflado en más de un millón de votos la participación
anunciada en la elección de la Asamblea Constituyente de 2017.
Trump acusa a China
El gran eje del discurso fue sin embargo China.
Trump aseguró que Pekín llevó a cabo «la mayor apropiación de datos electorales
de la historia» y obtuvo ilegalmente 220 millones de archivos de votantes
estadounidenses.
«Esa información incluye nombres, direcciones,
números de teléfono, preferencias políticas y otros datos sensibles necesarios
para registrarse para votar o para participar en otras actividades nefastas»,
dijo. «Esta pérdida de información representa una pesadilla de seguridad
electoral sin precedentes».
Según Trump, China llegó a asignar una unidad
especializada para explotar los datos. Las agencias estadounidenses detectaron
en 2020 que la información de decenas de millones de votantes de 18 estados
había sido comprada, robada o pirateada. El presidente acusó a funcionarios de
inteligencia de haber ocultado la magnitud del ataque tanto a él como al
Congreso.
«No me lo comunicaron como presidente y, según
nuestro conocimiento, tampoco informaron al Congreso», aseguró. «Todo lo que
repetían era que se trataba de la elección más segura de la historia de nuestro
país».
Trump citó informes de la CIA según los cuales el
Partido Comunista Chino pretendía movilizar «todos los elementos nacionales y
extranjeros» contrarios al presidente para reducir sus votos, forzar su
dimisión o impedir su reelección. También afirmó que Pekín trató de influir
sobre empresarios estadounidenses y buscó periodistas críticos con él para
promover una cobertura negativa.
El presidente afirmó también que información sin
procesar recibida por el FBI mencionaba un intento de fabricar papeletas
ilegales a favor de Joe Biden. Esa acusación figura en su discurso, pero los
documentos examinados no permiten considerarla una conclusión confirmada de la
comunidad de inteligencia.
Trump también anunció la publicación de archivos
del FBI sobre una operación de registro de votantes en la localidad de
Muskegon, Míchigan. Según el presidente, la Policía estatal registró en 2020
una organización demócrata dedicada a movilizar el voto y encontró solicitudes
presuntamente falsas.
«Algunos encuestadores admitieron ante el FBI que
habían firmado formularios en nombre de otras personas, presentado registros de
gente que no existía y recibido tarjetas regalo en función del número de
solicitudes», dijo. Trump acusó al Departamento de Justicia de Biden de haber
retrasado y finalmente neutralizado la investigación.
El presidente pidió al director del FBI que reabra
el caso y trabaje con el Departamento de Justicia para procesar cualquier
delito. El objetivo político inmediato del discurso sin embargo fue presionar
al Congreso para que apruebe la ley SAVE America. «Resolver esta crisis de
seguridad electoral exige que el Congreso apruebe la Ley SAVE America», dijo
Trump. «¿Por qué alguien se opondría, salvo que quisiera hacer trampa?».
La propuesta obligaría a presentar pruebas documentales de ciudadanía para registrarse en elecciones federales. Entre los documentos aceptados figuran un pasaporte estadounidense, una identificación llamada REAL ID que indique la ciudadanía, determinados documentos militares o una identificación oficial acompañada de un certificado de nacimiento o naturalización. También obligaría a los estados a establecer un procedimiento alternativo para ciudadanos que no puedan presentar inmediatamente esos documentos (ABC, texto do jornalista David Alandete)

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