Isaías Baduel en la celda donde se encuentra recluido en la actualidad (foto de Maye Primera)
El general Isaías Baduel (derecha), junto a Hugo Chávez en un acto militar en 2005.
Los generales Isaías Baduel (izquierda) y Wilfredo Barroso (centro) junto al almirante Carlos Millán, en el penal donde se encuentran recluidos sin juicio (foto de Maye Primera)Com o título "En la celda de los generales", e referindo que "El País entra en la prisión donde Hugo Chávez encierra a compañeros de armas desafectos. Uno de ellos, el general Baduel, repuso en el poder al presidente venezolano tras la intentona golpista contra él en 2002", este jornal espanhol publica hoje uma excelednte reportagem, da autoria da jornalista Maye Primera, que recomendo que seja lida: "La última vez que Hugo Chávez y Raúl Isaías Baduel se hablaron fue el 17 de julio de 2007: el día en que Baduel entregó el mando del Ministerio de la Defensa de Venezuela y, al mismo tiempo, se convirtió en un traidor para el Gobierno. Pasado el momento del protocolo, y después de un discurso de despedida donde el general cargó contra el capitalismo de Estado y recordó el fracaso del socialismo real, Chávez tomó a Baduel por los hombros y con media sonrisa bromeó en privado: "Ahora que vas a tener bastante tiempo, me imagino que te vas a ir a tus latifundios". Dijo "latifundios", esa invención burguesa a la cual su revolución le había declarado la guerra. "¿Qué latifundios?", se preguntó Baduel. Dos semanas más tarde, cuando comenzaron a investigarle por la supuesta posesión de tierras, pisos y coches que ni en mil años habría podido costear con su sueldo de ministro, el general comprendió que la frase de Chávez había sido una amenaza velada. "Enriquecimiento ilícito" es uno de los tres cargos de los que le acusó la Fiscalía Militar en abril de 2009 y por los que ya lleva cinco meses en prisión. Hasta ese 17 de julio de 2007, Chávez apodaba a Baduel Papa, sin acento y con cariño. No está claro si en honor a la amistad de más de veinte años que los unía, o a propósito de los aires místicos que envuelven a Baduel. Un general que se declara católico con un toque de taoísta, lector de la Cábala y que se despide siempre en sus cartas y discursos con la misma frase: "Que Yahvé, Elohim de los Ejércitos, Supremo hacedor de todas las cosas, bendiga y guarde por siempre a la República Bolivariana de Venezuela". Mítico por haber sido uno de los cuatro militares que en 1982 juró con Chávez "no dar descanso" a su brazo hasta instituir en Venezuela "una democracia a favor de los más pobres", y por haber restituido a Chávez en el poder el 11 de abril de 2002, cuando un intento golpista pretendió derrocarlo. El 2 abril de 2009, Papa fue detenido en medio de un gran despliegue militar. "Me secuestraron", afirma. "Iba en mi coche, con mi esposa, me cortaron el paso con varios vehículos. Bajaron de ellos varios hombres sin identificación y nos apuntaron a la cabeza, con las pistolas listas para disparar. Ante el riesgo, no opuse resistencia. Al día siguiente me presentaron ante el tribunal que decidió mi reclusión". Baduel comparte hoy un calabozo del Centro Nacional de Procesados Militares con otros dos oficiales que también formaron parte del alto mando militar de Hugo Chávez: el general de división Wilfredo Barroso y el almirante Carlos Millán Millán, acusados hace un año de "magnicidio" y luego de "rebelión militar"; los únicos detenidos por ese delito, a pesar de que en diez años el Gobierno venezolano ha denunciado 28 supuestos intentos de golpe de Estado y magnicidio. A la celda que comparten, la primera a la izquierda en la tercera planta del edificio, le llaman "la celda de los generales". Se trata de un dormitorio-cocina-sala de estar de unos 50 metros cuadrados. En el extremo derecho hay una ducha, un par de servicios y dos lavamanos con goteras, en los que se alterna un cartel cada semana: "Dañado. No utilizar". Leia o texto inbtegral da reportagem aqui.
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