sábado, abril 05, 2014

Parecen diferentes, pero son el mismo coche



La plataforma del éxito - La nueva plataforma modular MQB del grupo VW, la base que integra la mecánica y sirve de suelo para la carrocería, se utiliza ahora en cuatro modelos diferentes y, a corto plazo, en varios más. Supone un auténtico pilar del éxito, porque compone el Golf, superventas europeo, y el León, líder nacional. Llega también al A3, la interpretación más lujosa, y al Beetle, la derivación más original. Los cuatro comparten motores y tecnologías, aunque se diferencian luego por el diseño, el interior y la puesta a punto, que otorga un tacto de conducción diferente en cada uno de los modelos. El mismo esquema se repite en los utilitarios Seat Ibiza, VW Polo y Audi A1. Además, el chasis MQB está ya pensado para poder albergar las nuevas mecánicas híbridas y eléctricas, que requieren espacios adicionales para integrar las baterías.
Los trillizos de ciudad - Salvo en contados países como Francia e Italia, los coches urbanos no suelen tener mucho éxito comercial en Europa. Y es que cuestan casi como los utilitarios, el siguiente escalón en tamaño, que dan un servicio más completo y terminan resultando más interesantes. Para romper el círculo vicioso, reduciendo los costes de desarrollo y ampliando los posibles márgenes de beneficios, Toyota y PSA (Peugeot-Citroën) se aliaron para producir conjuntamente tres modelos distintos con la misma base, los trillizos Aygo, C1 y 108, que comparten la mecánica y también la mayor parte de la carrocería. En la segunda entrega, que saldrá a la venta a partir del próximo septiembre, se ha reforzado la diferenciación estética, dotando a cada vehículo con un frontal y decoración específica.
Un exclusivo con base popular - Uno de los casos más llamativos, porque trasciende las fronteras entre marcas populares y exclusivas. Tras lanzar el Boxster en 1996, que rescató a Porsche de sus dificultades financieras de entonces, la compañía decidió años después seguir ampliando su gama de modelos y proponer el Cayenne (2002), su primer vehículo compatible con la familia. Pero prefirió no hacerlo sola y llegar a un acuerdo con VW para compartir los costes de concepción y producción del nuevo modelo. Y así nació también el Touareg, el primer todoterreno grande de VW, que llevaba el mismo chasis y estructura del Cayenne. Sin embargo, y para marcar distancias, Porsche introdujo algunos motores propios y trabajó a fondo las sensaciones de conducción, para que su coche ofreciera mayor sonido, agilidad y tacto deportivo que el pariente de VW.
De Japón a Europa - Cruce de culturas. El japonés Mazda 2 y el europeo-estadounidense Ford Fiesta son también el mismo coche. Ambas marcas mantenían aún acuerdos estratégicos. Mazda desarrolló la plataforma, cuidando especialmente aspectos como el dinamismo y el ahorro de peso, y Ford se benefició de ella, aunque aplicó varios cambios. Uno de los más apreciables fue la sustitución de todo el interior. La marca del óvalo entendió que el salpicadero y paneles de puertas del Mazda 2 eran demasiado sencillos y no se ajustaban a las demandas del mercado europeo, así que lo cambió entero. El Fiesta pasó a ser entonces uno de los utilitarios populares más refinados por dentro. Poco después, Mazda empezó a introducir detalles cromados y otras decoraciones para tratar de animar la imagen interior de su modelo.
Tres trajes para el mismo híbrido - Tres generaciones del Prius (1997, 2004 y 2009) le ha costado a Toyota que su modelo convenciera a muchos conductores, especialmente los europeos, que no terminaban de ver las ventajas de este híbrido frente a sus modelos turbodiésel, que salían más baratos, corrían más y, salvo en ciudad, gastaban también menos. Pero una vez encontrada la fórmula del éxito o, dicho de otra manera, de reducir el precio y aumentar el rendimiento de su propuesta, la marca lleva años siendo el líder indiscutible de esta tecnología. Y qué mejor que montar la misma mecánica en hasta cuatro modelos distintos para sacarle todo el jugo a la inversión realizada: Lexus CT 200h, el primero tras el Prius; Auris Hybrid y, por último, el Prius +, la variante monovolumen de siete plazas.
Clones industriales - Mercedes gusta de adaptar furgonetas industriales y vestirlas como turismos para venderlas como monovolúmenes. Es el caso de su Clase V, derivada del comercial Vito, y de su desaparecido Vaneo, que se lanzó en 2001 como alternativa al Renault Scénic, monovolumen compacto pionero y referencia entonces. Pero la apuesta no cuajó. Ahora, y gracias a la colaboración con Renault-Nissan, la marca ha podido coger el Renault Kangoo y ponerle su escudo en el frontal. Y es que salvo este detalle y algún otro, como el volante, son como dos gotas de agua. Los últimos ejemplos de esta peculiar asociación se encuentran en la berlina Clase C, que equipa el motor 1.6 dCi galo-nipón, y los próximos Smart Forfour y Renault Twingo (llegan en noviembre y 2015, respectivamente) , que compartirán toda la mecánica.
La extraña pareja - Son dos de los coches menos parecidos y más antagonistas. Por un lado está el nuevo Mini (ya a la venta), que estrena motores turbo de tres cilindros y un chasis de nuevo desarrollo. Y por otro, el Active Tourer (previsto para julio), el primer monovolumen de BMW y, además, su primer modelo de tracción delantera, como el utilitario de diseño de origen británico. El siguiente paso parece lógico y consiste en aprovechar la mecánica del Mini y adaptarla al monovolumen, en vez de idear, y costear, otro conjunto motriz específico para el Tourer. A diferencias de los chasis de hace unos años, las nuevas plataformas son flexibles y pueden estirarse y ensancharse para encajar en modelos de tamaños tan dispares como estos: el Mini mide 3,8 metros de largo, y el monovolumen, 4,3 metros.
Alemán con nacionalidad italiana - Para reforzar su imagen de marca, Audi quería contar con un superdeportivo en su gama, quería su Ferrari. Corría el año 2005. Y como Porsche no estaba dispuesta a compartir su mítico 911, la firma de los aros cogió el Gallardo, el deportivo de Lamborghini, otra marca bajo la batuta del grupo VW, y lo modificó para convertirlo en el actual R8, que llegó al mercado en 2007. Tuvo un éxito inmediato, y a Porsche no le hizo mucha gracia. Audi aplicó una carrocería de aluminio y su tracción 4x4 o Quattro, pero mantuvo los motores V8 y V10 de la casa italiana. El Gallardo ya no se comercializa, pero su remplazo, el Huracán, mantiene la simbiosis con el R8 (fonte: El Pais)