La plataforma del
éxito - La nueva plataforma modular MQB del grupo VW, la base que integra la
mecánica y sirve de suelo para la carrocería, se utiliza ahora en cuatro
modelos diferentes y, a corto plazo, en varios más. Supone un auténtico pilar
del éxito, porque compone el Golf, superventas europeo, y el León, líder
nacional. Llega también al A3, la interpretación más lujosa, y al Beetle, la
derivación más original. Los cuatro comparten motores y tecnologías, aunque se
diferencian luego por el diseño, el interior y la puesta a punto, que otorga un
tacto de conducción diferente en cada uno de los modelos. El mismo esquema se
repite en los utilitarios Seat Ibiza, VW Polo y Audi A1. Además, el chasis MQB
está ya pensado para poder albergar las nuevas mecánicas híbridas y eléctricas,
que requieren espacios adicionales para integrar las baterías.
Los trillizos de
ciudad - Salvo en contados países como Francia e Italia, los coches urbanos no
suelen tener mucho éxito comercial en Europa. Y es que cuestan casi como los
utilitarios, el siguiente escalón en tamaño, que dan un servicio más completo y
terminan resultando más interesantes. Para romper el círculo vicioso,
reduciendo los costes de desarrollo y ampliando los posibles márgenes de
beneficios, Toyota y PSA (Peugeot-Citroën) se aliaron para producir
conjuntamente tres modelos distintos con la misma base, los trillizos Aygo, C1
y 108, que comparten la mecánica y también la mayor parte de la carrocería. En
la segunda entrega, que saldrá a la venta a partir del próximo septiembre, se
ha reforzado la diferenciación estética, dotando a cada vehículo con un frontal
y decoración específica.
Un exclusivo con
base popular - Uno de los casos más llamativos, porque trasciende las fronteras
entre marcas populares y exclusivas. Tras lanzar el Boxster en 1996, que
rescató a Porsche de sus dificultades financieras de entonces, la compañía
decidió años después seguir ampliando su gama de modelos y proponer el Cayenne
(2002), su primer vehículo compatible con la familia. Pero prefirió no hacerlo
sola y llegar a un acuerdo con VW para compartir los costes de concepción y
producción del nuevo modelo. Y así nació también el Touareg, el primer
todoterreno grande de VW, que llevaba el mismo chasis y estructura del Cayenne.
Sin embargo, y para marcar distancias, Porsche introdujo algunos motores
propios y trabajó a fondo las sensaciones de conducción, para que su coche
ofreciera mayor sonido, agilidad y tacto deportivo que el pariente de VW.
De Japón a Europa
- Cruce de culturas. El japonés Mazda 2 y el europeo-estadounidense Ford Fiesta
son también el mismo coche. Ambas marcas mantenían aún acuerdos estratégicos.
Mazda desarrolló la plataforma, cuidando especialmente aspectos como el
dinamismo y el ahorro de peso, y Ford se benefició de ella, aunque aplicó
varios cambios. Uno de los más apreciables fue la sustitución de todo el
interior. La marca del óvalo entendió que el salpicadero y paneles de puertas
del Mazda 2 eran demasiado sencillos y no se ajustaban a las demandas del
mercado europeo, así que lo cambió entero. El Fiesta pasó a ser entonces uno de
los utilitarios populares más refinados por dentro. Poco después, Mazda empezó
a introducir detalles cromados y otras decoraciones para tratar de animar la
imagen interior de su modelo.
Tres trajes para
el mismo híbrido - Tres generaciones del Prius (1997, 2004 y 2009) le ha
costado a Toyota que su modelo convenciera a muchos conductores, especialmente
los europeos, que no terminaban de ver las ventajas de este híbrido frente a
sus modelos turbodiésel, que salían más baratos, corrían más y, salvo en
ciudad, gastaban también menos. Pero una vez encontrada la fórmula del éxito o,
dicho de otra manera, de reducir el precio y aumentar el rendimiento de su
propuesta, la marca lleva años siendo el líder indiscutible de esta tecnología.
Y qué mejor que montar la misma mecánica en hasta cuatro modelos distintos para
sacarle todo el jugo a la inversión realizada: Lexus CT 200h, el primero tras
el Prius; Auris Hybrid y, por último, el Prius +, la variante monovolumen de
siete plazas.
Clones
industriales - Mercedes gusta de adaptar furgonetas industriales y vestirlas
como turismos para venderlas como monovolúmenes. Es el caso de su Clase V,
derivada del comercial Vito, y de su desaparecido Vaneo, que se lanzó en 2001
como alternativa al Renault Scénic, monovolumen compacto pionero y referencia
entonces. Pero la apuesta no cuajó. Ahora, y gracias a la colaboración con
Renault-Nissan, la marca ha podido coger el Renault Kangoo y ponerle su escudo
en el frontal. Y es que salvo este detalle y algún otro, como el volante, son como
dos gotas de agua. Los últimos ejemplos de esta peculiar asociación se
encuentran en la berlina Clase C, que equipa el motor 1.6 dCi galo-nipón, y los
próximos Smart Forfour y Renault Twingo (llegan en noviembre y 2015,
respectivamente) , que compartirán toda la mecánica.
La extraña pareja
- Son dos de los coches menos parecidos y más antagonistas. Por un lado está el
nuevo Mini (ya a la venta), que estrena motores turbo de tres cilindros y un
chasis de nuevo desarrollo. Y por otro, el Active Tourer (previsto para julio),
el primer monovolumen de BMW y, además, su primer modelo de tracción delantera,
como el utilitario de diseño de origen británico. El siguiente paso parece
lógico y consiste en aprovechar la mecánica del Mini y adaptarla al
monovolumen, en vez de idear, y costear, otro conjunto motriz específico para
el Tourer. A diferencias de los chasis de hace unos años, las nuevas
plataformas son flexibles y pueden estirarse y ensancharse para encajar en
modelos de tamaños tan dispares como estos: el Mini mide 3,8 metros de largo, y
el monovolumen, 4,3 metros.
Alemán con
nacionalidad italiana - Para reforzar su imagen de marca, Audi quería contar
con un superdeportivo en su gama, quería su Ferrari. Corría el año 2005. Y como
Porsche no estaba dispuesta a compartir su mítico 911, la firma de los aros
cogió el Gallardo, el deportivo de Lamborghini, otra marca bajo la batuta del
grupo VW, y lo modificó para convertirlo en el actual R8, que llegó al mercado
en 2007. Tuvo un éxito inmediato, y a Porsche no le hizo mucha gracia. Audi
aplicó una carrocería de aluminio y su tracción 4x4 o Quattro, pero mantuvo los
motores V8 y V10 de la casa italiana. El Gallardo ya no se comercializa, pero
su remplazo, el Huracán, mantiene la simbiosis con el R8 (fonte: El Pais)







