El periódico tinerfeño 'El Día' no ceja en su empeño de cambiar el nombre a Gran Canaria. En su editorial dominical, reitera que la Isla se debe llamar sólo 'Canaria', al tiempo que insiste en un Estatuto que consolide la soberanía de Canarias. El editorial de 'El Día' dice así: "En no pocas ocasiones la realidad se convierte en el principal y más contundente argumento. Es el caso de lo ocurrido en la Comunidad Foral de Navarra, donde los delegados de uno de los dos partidos estatalistas, el PSOE, se han visto ninguneados y humillados por la decisión de los jerarcas de la organización en Madrid. Todas las horas de negociación que habían mantenido para alcanzar un acuerdo con una formación nacionalista, todos los desvelos por diseñar una fórmula de gobierno adecuada para la región, se dieron de frente con la negativa de quienes de verdad mandan, de quienes deciden sobre las vidas de los demás sin importarles si esto o aquello es lo que más les conviene. Pero este caso, que tan lejos y tan al pairo nos trae por estas tierras, adquiere, sin embargo, un especial significado para el Archipiélago, toda vez que el líder nacional del Partido Popular, Mariano Rajoy, tras celebrarse las últimas elecciones autonómicas y locales, llegó al extremo de convertir a las Islas en moneda de cambio con los socialistas con tal de que sus mandados en Navarra se mantuvieran en la poltrona. Ellos, a través de UPN, seguirían gobernando en Pamplona con el apoyo socialista. El PSOE, con López Aguilar al frente, lo haría en Canarias con el visto bueno de los populares. Nada le importaba a Rajoy que aquello fuera mejor o peor para Canarias y los canarios porque, a fin de cuentas, ¿qué es Canarias para el PP? Evidentemente, lo mismo que para el PSOE: un elemento secundario dentro del panorama político estatal, si acaso la prisión adecuada para exiliar a quienes no interesan. Le ocurrió a Miguel de Unamuno y, salvando las distancias intelectuales, también a Juan Fernando López Aguilar, un mero apéndice de Madrid, tal y como quedó demostrado en la entrevista publicada por este periódico el pasado domingo, aunque denostado cruelmente por sus jefes. Pero es que, con todo, parte de la propuesta de Rajoy se ha cumplido: los populares gobernarán en Navarra con el apoyo de unos desganados dirigentes locales del PSOE que se han dado cuenta de que para ser alguien hay que residir unos cientos de kilómetros más al sur. Podremos imaginar entonces lo que ocurre con un pueblo que se encuentra a dos mil kilómetros del centro de poder real, en mitad del Atlántico y sufriendo un olvido histórico, el propio de quien jamás ha superado el estigma de la colonización. Ler tudo aqui porque vale a pena.
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